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La audición es la principal herramienta para poder adquirir el lenguaje oral, permitiendo el desarrollo de la cultura y la sociedad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipoacusia o pérdida de audición es un trastorno que tiene un alto impacto no sólo personal, sino que también social y económico para los países. Se ha determinado que de 1 a 3 por cada 1000 recién nacidos poseen algún grado de hipoacusia permanente, lo que se traduce que en el mundo existan alrededor de 32 millones de niños con pérdida de audición.

En la infancia predomina la pérdida auditiva recuperable, y en la adultez mayor, la irrecuperable. Es importante destacar además, que la hipoacusia leve a moderada muchas veces pasa desapercibida, confundiéndose con otros trastornos asociados al comportamiento.

Según la Academia Americana de Audiología, la sala de clases es un ambiente verbal – auditivo donde la transmisión y recepción precisa del habla entre profesores y estudiantes y entre estudiantes, es crítica para lograr un aprendizaje efectivo.

Los efectos conductuales de la pérdida auditiva son a menudo sutiles y se asemejan a efectos similares a los de los niños que experimentan trastornos de déficit de atención, dificultades de aprendizaje, problemas de procesamiento del lenguaje o retrasos cognitivos, como por ejemplo:

• Presenta dificultad para asistir a la información oral u otra información auditiva

• Frecuentemente solicita repetición de información verbal

• Se fatiga fácilmente cuando escucha

• Da respuestas inapropiadas a preguntas sencillas

• Se aísla de sus compañeros

• Tiene dificultad con las habilidades de lectura

• Tiene dificultad con el lenguaje hablado y/o escrito • Se frustra fácilmente

El diagnóstico temprano de la hipoacusia infantil constituye la primera fase del tratamiento, ya que su pronóstico es mejor cuanto más temprano se establezca una estrategia terapéutica encaminada a estimular la organización neurosensorial de la vía y los centros auditivos, ya sea a través de estímulos acústicos o de otras vías sensoriales.

La Academia Americana de Audiología recomienda:

• Uso de emisiones otoacústicas de tamizado para niños entre 0 y 3 años.

• Uso de audiometría tonal en niños a partir de los 3 años, sin excluir el uso de emisiones otoacústicas en ciertos casos que tienen que ver con el condicionamiento de los niños.

El objetivo final del diagnóstico de la hipoacusia es instaurar un tratamiento lo más temprano posible para conseguir un equilibrio entre el proceso de la voz, el habla y el lenguaje, así como entre la percepción y la estructuración abstracta del pensamiento, procurando que estas adquisiciones sean descubrimientos personales del niño.

La prueba por excelencia es la audiometría, la cual es una prueba sencilla, no invasiva. Antes de iniciar el año escolar es recomendable atender la salud auditiva y evaluar la audición, tal como lo hacemos con la visión.

En todas nuestras sedes disponemos de auxiliares auditivos que permiten la rehabilitación auditiva y verbal de nuestros pacientes más pequeños, el momento de evaluar a tu hijo es ahora, dale a tu hijo la posibilidad de escuchar la vida.

Ingresa a www.widexvenezuela.com y programa tu cita en línea, tenemos una sede cerca de ti, ubícala en el directorio nacional, te esperamos!

Fuente: https://www.analesdepediatria.org/es-diagnostico-hipoacusia-infantil-articulo-13054782

 

Salud auditiva en el contexto escolar. http://bibliodigital.saludpublica.uchile.cl/

 

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