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El daño auditivo, en distintos grados e irreversible, es el efecto indeseado de la terapia con cisplatino; en el caso de los enfermos de cáncer de cabeza y cuello, afecta a cerca del 90% de los casos. El uso de N-Acetilcisteína retrasa su aparición y disminuye su gravedad, según demuestra la investigación del doctor Daniel Muñoz, especialista en otorrinolaringología del Hospital San Juan de Dios.

 

El estudio, titulado “Protective role of n-acetylcisteine from cisplatin induced ototoxicity in patients with head and neck cancer. A randomized placebo controlled clinical trial”, fue presentado en el VI Congreso Mundial de la Federación Internacional de Sociedades de Oncología de Cabeza y Cuello realizado recientemente en Buenos Aires, Argentina, y recibió la distinción como el mejor trabajo clínico dado a conocer en dicho encuentro. El doctor Daniel Muñoz, quien además de la especialidad cuenta con el grado de Magíster en Bioestadística otorgado también por la Universidad de Chile, explica que todo partió de ver el alto número de pacientes con cáncer de cabeza y cuello que atiende su recinto asistencial, alrededor de 60 al año. “Parte de nuestra investigación respaldó la alta prevalencia de este efecto secundario: en el mundo, la sordera secundaria a tratamiento por cisplatino puede llegar hasta un 90% de este tipo de casos; en nuestro hospital alcanza al 73%. Es irreversible, porque mata las células cocleares del oído, que no se regeneran”.

“Dentro de los resultados principales determinamos que si bien la hipoacusia causada por cisplatino aparece en la misma frecuencia en los dos grupos estudiados, la magnitud o gravedad es mucho menor en el grupo intervenido con NAC, pues tuvieron al menos unos 20 o 30 decibeles menos de pérdida que el grupo control; asimismo, ese daño se demoró mucho más en aparecer, pues entre los pacientes que recibieron placebo pudimos percibir la pérdida de capacidad auditiva ya en la segunda medición –al mes de iniciado el tratamiento-, mientras que en los que recibieron NAC la hipoacusia fue detectable sólo en la tercera medición, al término de su terapia”. Es decir, no se pudo evitar la pérdida de audición, pero sí retrasar su aparición y lograr que fuera de una cuantía mucho menor.

 

Podría incorporarse como protocolo preventivo en quimioterapias.

 

Fuente: http://www.medicina.uchile.cl/noticias/con-antioxidante-reducen-riesgo-de-sordera-en-pacientes-oncologicos.

 

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