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Pérdidas Auditivas

Las pérdidas auditivas, traumas acústicos y el tinnitus (ruido o pitidos en el oído) son hoy en día un problema importante en todo el mundo. En este momento, hay más de 500 millones de personas en el mundo con pérdidas auditivas. En el año 2015 se calcula que esta cifra será 700 millones.

La causa de este incremento es que el nivel del ruido que nos rodea es cada vez más alto. Esto también significa que las pérdidas auditivas no sólo son un problema relacionado con la edad. Cada vez más personas jóvenes tienen problemas de audición.

La mayoría de las personas con pérdidas auditivas tienen problemas a la hora de entender el habla en situaciones de escucha difíciles. Estas situaciones pueden ser, por ejemplo, si hay mucho ruido de fondo o reverberación. También puede resultar difícil oír el sonido del televisor, porque la señal del habla está mezclada con música o efectos sonoros, o porque la intensidad de la señal del habla varía mucho. La mayoría de los usuarios desean que su audífono les ayude en este tipo de situaciones.

Sin embargo, para ayudar al usuario, no es suficiente amplificar igual todos los sonidos. Se deben amplificar los sonidos de modo que se mejore la inteligibilidad del habla, sin que el ruido de fondo sea demasiado dominante. Sólo así se obtendrá la mejor calidad general del sonido posible.

Tanto para niños como para adultos y personas mayores, las pérdidas auditivas no sólo son cuestión de poder o no oír. Con frecuencia, las dificultades de audición hacen que sea difícil para los que las padecen formar parte del mundo que les rodea, lo cual a su vez puede resultar en aislamiento, agotamiento y un sentimiento de soledad.

Además, las pérdidas auditivas se asocian con frecuencia al envejecimiento y muchos perciben a las personas que las sufren como torpes o lentas. Este tipo de percepción puede afectar el rendimiento escolar y profesional, la vida social y la calidad de vida de la persona en cuestión. Por eso, es importante solicitar ayuda lo más rápido posible. Hoy en día, las posibilidades de ayuda son muchas y muy buenas.”.


Una de las principales causas de pérdida de audición es el envejecimiento.

Tarde o temprano todos perderemos la capacidad de audición. La pérdida de audición es una consecuencia natural del envejecimiento. La capacidad de audición empeora a partir de los 30-40 años y al alcanzar los 80, más de la mitad de las personas sufren una pérdida de audición significativa. A pesar de ello, más de la mitad de las personas con deficiencias de audición están en edad laboral.

Otra causa muy común de la pérdida de audición es la exposición al ruido. Vivimos en un mundo ruidoso. El ruido puede proceder de nuestro propio trabajo o por una exposición voluntaria al mismo, como motores ruidosos o una música muy alta en conciertos, locales nocturnos, discotecas y equipos de música con o sin auriculares.

Además, el uso cada vez más común de los reproductores MP3 puede causar daños auditivos. Estos aparatos pueden llegar a producir niveles de sonido muy elevados, y el usuario pone en peligro su audición al exponerse a un nivel de decibelios excesivamente alto.

La pérdida de audición también puede deberse a una enfermedad, infección o consumo de drogas. Puede ser heredada o ser el resultado de daños físicos en los oídos o lesiones graves en la cabeza.

La pérdida de audición puede ser conductiva o neurosensorial. Algunas personas sufren de ambos tipos, lo cual se conoce como pérdida de audición mixta. No hay motivos para esconder o avergonzarse de la pérdida de audición
La pérdida de audición es una condición muy común y afecta a personas de todas las edades. Muchas personas con pérdida de audición prefieren mantener su problema en secreto. Un estudio realizado por la organización británica de discapacitados auditivos, “Action on Hearing Loss” (antes conocida por RNID), muestra que muchas personas con problemas auditivos no son sinceras acerca de su pérdida de audición. Algo menos de la mitad de los encuestados se lo había contado a los compañeros de trabajo y menos del 37 % había explicado su situación al jefe.

Una encuesta, realizada por Hear-it AISBL indicaba que solo el 39% eran sinceros acerca de su pérdida auditiva con compañeros de trabajo y conocidos. El 20% de los encuestados prefería no decir nada al respecto y más del 16% lo mantenía en secreto. Asimismo, la encuesta de Hear-it AISBL ponía de manifiesto que el 43% se sentía algo avergonzado por su pérdida auditiva y el 28% sentía mucha vergüenza al respecto. Tan solo a un escaso 28% no le intimidaba su pérdida de audición.

Entre los motivos por los cuales se prefiere mantener la pérdida auditiva en secreto se encuentran los prejuicios que existen sobre esta enfermedad. La pérdida de audición sigue considerándose una dolencia de las personas mayores, a pesar de que estudios en todo el mundo demuestran que es falso. Las personas con discapacidad auditiva también se enfrentan con otra serie de prejuicios e ideas erróneas. Se les considera “menos inteligentes” y “tontos”, o se dice que “solo escuchan lo que les interesa”.
Sin embargo, no hay nada que esconder ni de lo que avergonzarse. La pérdida de audición es una afección muy común y no afecta únicamente a las personas mayores.

El estudio europeo más extenso realizado acerca de la audición y la pérdida auditiva, en el que participaron 45.000 personas, indica que una persona de cada ocho reconoce que tiene una pérdida de audición. Asimismo, el estudio revela que dos de cada tres discapacitados auditivos europeos no utilizan audífonos, a pesar de que queda constatado que podrían beneficiarse del uso de estas prótesis auditivas.

En Estados Unidos, 35 millones de personas padecen pérdida de audición, sin embargo, más de 25 millones no utilizan audífonos. Un estudio realizado por la Escuela de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin en Madison, Estados Unidos, indicaba que, entre los participantes, la pérdida de audición afectaba al 6% de aquellos en edades comprendidas entre 35 y 44 años, a cerca del 11% de los adultos entre 45 y 54 años, y a más del 25% en el grupo de edad de 55 a 64. Entre las personas mayores de 65, la prevalencia era del 40%.


La Hipoacusia es Prevenible, Rescatable y Rehabilitable

Los Auxiliares auditivos son los pasos en la rehabilitación auditiva con el seguimiento de un equipo multidisiplinario que sustentará la pérdida de capacidades. El 50% de las Hipoacusias pueden evitarse a través de la prevención y abordaje precoz.

¿Se puede prevenir la Hipoacusia?
Sí, a través de:


  • Mejorar la atención prenatal y perinatal
  • Seguimiento familiar genético
  • Vacunar contra la Rubeola a las mujeres
  • Vacunación a los niños contra la Rubeola, Parotiditis, Sarampión y Meningitis
  • Evitar Ototóxicos
  • Diagnosticar y tratar Otitis silentes
  • Reducir exposición a ruidos intensos


¿Cuáles exámenes deben realizarse ante sospecha de Hipoacusia?
Recién nacidos y niños mayores de 2 años:


  • Emisiones otoacústicas
  • Potenciales evocados auditivos de tallo cerebral
  • Audiometría de campo libre

Niños mayores y adultos:


  • Auditometría tonal-vocal + timpanometría.


La Hipoacusia retrasa el desarrollo del lenguaje, capacidades cognitivas y rendimiento escolar conllevando al aislamiento social del niño.
¿Opciones de tratamiento?


  • Hipoacusia conductiva: Fármacos y/o cirugía.
  • Hipoacusia Neurosensorial profunda: Auxiliares auditivos y rehabilitación.


La detección precoz del déficit auditivo es determinante en el desarrollo de habilidades y sociabilización en niños y adultos. Los estudios demuestran que los primeros 6 meses de vida es un período crítico en el desarrollo del cerebro auditivo.

El acceso al sonido durante la infancia es muy importante para que los centros cerebrales auditivos se desarrollen completamente, es por ello que una hipoacusia no diagnosticada en la temprana infancia puede afectar permanentemente la habilidad del niño para escuchar y entender los sonidos y sus sutiles diferencias.

En el adulto hipoacúsico el aislamiento social y familiar disminuye su capacidad de discriminación auditiva y de procesamiento de información.