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La evaluación auditiva consta de diferentes exámenes con el fin de conocer el nivel de audición, determinando si existe una disminución en ella y, de ser así, conocer el tipo y grado de la misma.

La evaluación funcional auditiva es un proceso sencillo que no causa ningún tipo de malestar a la persona evaluada. Comienza con una entrevista que realiza el audiólogo para conocer su necesidad auditiva, antecedentes familiares de pérdida auditiva, antecedentes patológicos de oídos, exposición a ruidos fuertes o incidentes, entre otros aspectos clínicos.

Luego se examinarán los oídos con un otoscopio, para saber si todo está bien en el conducto auditivo o en el tímpano. 

Después del examen físico, se procede con la audiometría, la cual se realiza en una cámara sonoamortiguada, para evitar que el ruido externo interfiera en la evaluación. 

En nuestra institución contamos con cámaras sonoamortiguadas, que tienen capacidad para el ingreso de una silla de ruedas, andaderas, y de acompañantes. 

La audiometría evalúa la capacidad de oír diferentes tonos puros, a diferente intensidad y frecuencia, a través de auriculares colocados en el pabellón auditivo, similares a los de escuchar música y se le indica al paciente que debe dar una señal cada vez que escuche. 

Una vez concluida la evaluación aérea de la audición, se procede a evaluar la vía ósea, colocando un pequeño aparato que vibra detrás de la oreja. Esta prueba reflejará si existe algún problema en el oído medio. 

Posteriormente, se realiza la logoaudiometría, la cual evalúa la capacidad de discriminar el habla, determinando el umbral de inteligibilidad, esta prueba se realiza a través de la repetición de listado de palabras. 

El resultado de la audiometría en un audiograma, donde se podrá leer el grado y tipo de pérdida auditiva, mostrando los umbrales de audición en decibeles de nivel de audición (dB de HL).  Umbrales mayores a 25 dB implican una pérdida de audición.

Las perdidas auditivas se clasifican en: 

  

Los resultados en el audiograma se grafican con O en rojo, para el oído derecho, y X en azul, para el oído izquierdo.
Mientras más marcas existan bajo la línea de 25 dB, más difícil será entender lo que se dice durante una conversación normal.

Otra prueba realizada es la timpanometría, en la que se evalúa el estado del oído medio y la movilidad del tímpano. 

Lic. Meredyth Barrios

Fonoaudiólogo.

Gerente de audiología

Instituto Auditivo Widex, C.A.

Venezuela

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