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Grecia Suramaya León Fleitas, es una exitosa joven, que se acaba de graduar en contaduría pública, a quien su deficiencia auditiva severa, no la ha limitado.

En la actualidad Grecia tiene 26 años, le fue detectada la pérdida auditiva a los 18 meses, por rubéola a los dos meses de gestación.

Su pérdida auditiva en el oído derecho presenta un promedio de 90db y en el izquierdo de 88 db.

Usa auxiliares auditivos, en ambos oídos, desde los 18 meses de edad. En la actualidad es usuaria de dos Fusion, Widex.

Grecia indica: “en realidad, mis audífonos son para mí como unos órganos más. Estoy muy acostumbrada a ellos desde pequeña. No imagino mi vida sin audífonos.”

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Estudió en el Instituto de Audiofonología Carabobo en Valencia, escuela oral para niños sordos. En esta escuela hay un equipo multidisciplinario al servicio de la oralización de sus alumnos. Las terapias eran variadas, siendo las que más recuerdo: la lectura labial, el entrenamiento auditivo, ejercicios para la adquisición de vocabulario, ejercicios de articulación y de estructuración gramatical. Adicionalmente, hice terapias de lenguaje grupales e individuales con algunas especialistas para reforzar el trabajo de la escuela.

Una vez terminada la primaria en Audiofonología Carabobo, se integró a la educación regular para cursar bachillerato, y posteriormente a la Universidad José Antonio Paéz donde cursó Contaduría Pública, obteniendo mención honorífica en su tesis de grado.

Su mamá la inspiró a estudiar Contaduría Pública: “de adolescente tuve la oportunidad de colaborarle a mi mamá, quién es contador público, y me gustó lo que hacía. A partir de allí, se despertó el interés en mí por estudiar esta profesión”.

Para ella, su familia ha sido un apoyo incondicional respecto a su sordera, y ha jugado un papel fundamental en todos los logros que ha alcanzado.

De manera enfática, Grecia indica que la sordera no la ha limitado: “creo que es una condición particular, pero que cada ser humano tiene sus condiciones específicas indistintamente de que se llamen discapacidades o no. Mi discapacidad no me ha impedido hacer aquellas cosas que he querido ni lograr las metas que me he trazado”

A las personas de cualquier edad que por tabú, por estética, con prejuicios para no usar audífonos, les sugiere que jamás sacrifiquen la posibilidad de oír con prótesis auditivas, aportando calidad a su vida, por el que dirán.

Hace hincapié en la importancia de los auxiliares auditivos: “soy una adicta al uso de audífonos desde los 18 meses, son muy pocas las ocasiones en las que estoy sin ellos. Me los quito solo para bañarme y dormir. Sin embargo, cuando por alguna razón he tenido que estar sin ellos, porque se han dañado o han estado en mantenimiento, experimento incomodidad, ya que no oír bien afecta significativamente el desarrollo de mis actividades habituales. Aun cuando domino bastante bien la lectura labial, no oír bien es una limitante, que por suerte puedo superar con el uso de mis audífonos”.

Grecia comparte este mensaje para otros jóvenes con discapacidad auditiva: “no dejen de creer en sus potencialidades, que se atrevan a soñar y trabajen para lograr sus sueños, sin permitir que una discapacidad los limite.

El miedo es la discapacidad más grande de todas.”

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