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El Dr Ricardo Encinozo, médico otorrinolaringólogo, en el marco del XXXI Congreso Venezolano de Otorrinolaringología, celebrado en Caracas en enero 2019, dictó una conferencia magistral sobre el TRAUMA ACÚSTICO.

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El Dr Encinozo, indicó que en la naturaleza no existen ruidos persistentes que superen los 80 dB, con excepción de las cataratas y los volcanes, en cuyas inmediaciones no hay vida animal superior.

Un ruido se convierte en perjudicial a partir de 85 dB, si se mantiene de forma continuada y se está expuesto durante dos horas aproximadamente.

Enfatizó, el Dr Encinozo, que una intensidad de 100 dB es claramente peligrosa para el oído, y por encima de ese nivel el daño está garantizado.

Para tener una idea de la intensidad de un ruido expresada en decibeles, presentó el siguiente cuadro:

cuadro

Acotó, que el trauma acústico, se clasifica en:

AGUDO: por ruido de gran intensidad y corta duración, y en

CRÓNICO: por lesiones provocadas debido a estímulos de poca intensidad pero de más larga duración.

Los factores predisponentes para un trauma acústico están íntimamente relacionados, son: frecuencia, intensidad, ritmo, tiempo de exposición, naturaleza del ruido, edad, sexo, susceptibilidad individual y enfermedades previas del oído.

El galeno, explicó que la persona con trauma acústico puede presentar la siguiente sintomatología:

1.- Otalgia: que puede ser pasajera si la intensidad es hasta 80 dB., o en su punto máximo si hay ruptura timpánica.

2.-Acúfenos: su aparición es inmediata y puede durar segundos a horas.

3.- Hipoacusia: brusca, neurosensorial - conductiva o mixta, unilateral o bilateral, puede ser recuperable, con mayor pérdida en frecuencias agudas o puede ser con lesión de células ciliadas lo que la hace irreversible.

4.- Vértigo: sensación de desequilibrio, ansiedad, irritabilidad.

Otras causas de hipoacusia, están relacionada con pérdida auditiva por factores sociales, debida a ruidos no ocupacionales (socioacusia), entiéndase con esto, el ruido urbano, tráfico, conciertos, construcciones, bares y todo aquel local o concentración donde el ruido sobrepase los 85 decibeles.

Destacó el Otorrino, que la hipoacusia inducida por ruido es una enfermedad que no se ve, no duele y no presenta sintomatología temprana.

Para finalizar, el Dr Encinozo hizo hincapié en que el ruido forma parte de nuestra vida diaria, y que debemos tomar las precauciones necesarias para evitar la pérdida auditiva o hipoacusia.

Fue enfático al indicar que: “Es necesario realizar los estudios audiológicos pertinentes para descartar un posible daño si se ha estado expuesto a un ruido brusco o continuado y así aplicar los correctivos necesarios. Si la hipoacusia es importante y definitiva, hay la posibilidad de adaptar un auxiliar auditivo para mejorar su audición, comunicación, mantener la capacidad cognitiva y mejorar su calidad de vida.”

Dr Ricardo Encinozo

Director Médico Widex Barinas.

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