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Un grupo de investigadores de las universidades de Buffalo (EE.UU.) Nanjing (China) y Dalhousie (Canadá), lograron demostrar que el tinnitus y la hiperacusia no se producen en una zona localizada del cuerpo, sino que afecta de forma más expansiva a las redes neuronales del cerebro. Esta teoría rompe con la idea, tan extendida en los años 90, que afirmaba que el problema nacía en el oído.

“El descubrimiento cambia la forma de pensar. Si cuando se corta la conexión neuronal entre el oído y el cerebro, el paciente sigue escuchando los ruidos, es que el sonido fantasma no se genera en el oído”, explicó Richard Salvi, director del departamento de audición y sordera de la Universidad de Buffalo.

Con información de www.abc.es

 

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