Una de las principales causas de pérdida de audición es el envejecimiento.

Tarde o temprano todos perderemos la capacidad de audición. La pérdida de audición es una consecuencia natural del envejecimiento. La capacidad de audición empeora a partir de los 30-40 años y al alcanzar los 80, más de la mitad de las personas sufren una pérdida de audición significativa. A pesar de ello, más de la mitad de las personas con deficiencias de audición están en edad laboral.

Otra causa muy común de la pérdida de audición es la exposición al ruido. Vivimos en un mundo ruidoso. El ruido puede proceder de nuestro propio trabajo o por una exposición voluntaria al mismo, como motores ruidosos o una música muy alta en conciertos, locales nocturnos, discotecas y equipos de música con o sin auriculares.

Además, el uso cada vez más común de los reproductores MP3 puede causar daños auditivos. Estos aparatos pueden llegar a producir niveles de sonido muy elevados, y el usuario pone en peligro su audición al exponerse a un nivel de decibelios excesivamente alto.

La pérdida de audición también puede deberse a una enfermedad, infección o consumo de drogas. Puede ser heredada o ser el resultado de daños físicos en los oídos o lesiones graves en la cabeza.

La pérdida de audición puede ser conductiva o neurosensorial. Algunas personas sufren de ambos tipos, lo cual se conoce como pérdida de audición mixta. No hay motivos para esconder o avergonzarse de la pérdida de audición
La pérdida de audición es una condición muy común y afecta a personas de todas las edades. Muchas personas con pérdida de audición prefieren mantener su problema en secreto. Un estudio realizado por la organización británica de discapacitados auditivos, “Action on Hearing Loss” (antes conocida por RNID), muestra que muchas personas con problemas auditivos no son sinceras acerca de su pérdida de audición. Algo menos de la mitad de los encuestados se lo había contado a los compañeros de trabajo y menos del 37 % había explicado su situación al jefe.

Una encuesta, realizada por Hear-it AISBL indicaba que solo el 39% eran sinceros acerca de su pérdida auditiva con compañeros de trabajo y conocidos. El 20% de los encuestados prefería no decir nada al respecto y más del 16% lo mantenía en secreto. Asimismo, la encuesta de Hear-it AISBL ponía de manifiesto que el 43% se sentía algo avergonzado por su pérdida auditiva y el 28% sentía mucha vergüenza al respecto. Tan solo a un escaso 28% no le intimidaba su pérdida de audición.

Entre los motivos por los cuales se prefiere mantener la pérdida auditiva en secreto se encuentran los prejuicios que existen sobre esta enfermedad. La pérdida de audición sigue considerándose una dolencia de las personas mayores, a pesar de que estudios en todo el mundo demuestran que es falso. Las personas con discapacidad auditiva también se enfrentan con otra serie de prejuicios e ideas erróneas. Se les considera “menos inteligentes” y “tontos”, o se dice que “solo escuchan lo que les interesa”.
Sin embargo, no hay nada que esconder ni de lo que avergonzarse. La pérdida de audición es una afección muy común y no afecta únicamente a las personas mayores.

El estudio europeo más extenso realizado acerca de la audición y la pérdida auditiva, en el que participaron 45.000 personas, indica que una persona de cada ocho reconoce que tiene una pérdida de audición. Asimismo, el estudio revela que dos de cada tres discapacitados auditivos europeos no utilizan audífonos, a pesar de que queda constatado que podrían beneficiarse del uso de estas prótesis auditivas.

En Estados Unidos, 35 millones de personas padecen pérdida de audición, sin embargo, más de 25 millones no utilizan audífonos. Un estudio realizado por la Escuela de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin en Madison, Estados Unidos, indicaba que, entre los participantes, la pérdida de audición afectaba al 6% de aquellos en edades comprendidas entre 35 y 44 años, a cerca del 11% de los adultos entre 45 y 54 años, y a más del 25% en el grupo de edad de 55 a 64. Entre las personas mayores de 65, la prevalencia era del 40%.